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jueves, junio 16, 2022

PERÚ EN MEDIO DE LA TORMENTA PERFECTA

 La expresión "tormenta perfecta" en nuestro idioma o "perfect storm", en inglés, describe un hecho o evento en el que se suman de manera combinada una serie de circunstancias que conviven y se entremezclan agravando drásticamente ese hecho o situación, hasta magnificarla inusualmente. Se trata de un fenómeno real que precisamente está ocurriendo actualmente en la economía peruana: La pandemia se ha complotado con la informalidad, la inflación y tambien con la corrupción gubernamental y la ingobernabilidad contra la población peruana humilde. Aquí intentamos acercarnos al fenómeno e interpretarlo, al menos en parte.




La pandemia COVID-19 y la Informalidad Laboral

La pandemia COVID-13 inició la vía crucis de gran parte de las gentes en Perú. Gran parte de los trabajadores se quedó desempleada y perdió sus ingresos económicos para cubrir su canasta básica de consumo. Tras las primeras vacunaciones, intentaron volver a sus puestos, pero pocos lo pudieron recuperarlo y el grueso de los trabajadores se sumó al engrosado contigente de los informales. En efecto, la informalidad ha generado una reducción drástica de los ingresos laborales a lo largo y ancho del país, tal es así que al primer semestre del presente año, conforme a los datos recientes del Instituto Peruano de Economía, las retribuciones económicas del trabajador informal se habrían ubicado 15% por debajo de las registradas en el mismo trimestre de 2019, antes de lapandemia COVID-19. Téngase en cuenta que las remuneraciones reales del sector formal son 2,6 veces superior al promedio de la remuneración informal, según la misma fuente. Es más, en el pandémico año 2021, la informalidad laboral escaló al 77,6% de la fuerza laboral toal, en la urbana, 70,9% y 96,3% en la rural, francamente los niveles más elevados en los últimos 11 años y, por supuesto, en parte inducidos por la crisis pandémica y ahora la inflacionaria.

En números absolutos, son prácticamente alrededor de 13 millones de trabajadores peruanos que no gozan los beneficios del empleo formal, pues no sólo laboran en condiciones inseguras y marginales, sino también con magros ingresos y una reducida capacidad de compra en los mercados de bienes y servicios. Estas gentes del Perú Profundo y sus familiares dependiente son, evidentemente, susceptibles de recaer en la vieja pobreza y sufrir el hambre y la miseria postpandemia.



Llegó el fantasma de la Inflación

Sobre dicha álgida situación, ha llegado el fantasma de la inflación: han subido los precios de la gasolina, del petróleo, gas, carbón, de los pasajes, fertilizantes para la agricultura y por el efecto contagio se han realimentado los precios de los bienes y servicios de primera necesidad. Así, las cosas se están agravando más, pues las expectativas de inflación rebasan el nivel máximo del rango meta desde inicios de año y los precios azotan cruelmente al empobrecido consumidor a pesar de los esfuerzos de contensión de la inflación por parte del BCRP.

Empieza a cundir la escasez por los problemas de oferta, de un lado y, de otro, por el agravamiento de la débil capacidad adquisitiva de los consumidores. Esta fuerte escalada podría ir en aumento ante la subida de las tasa de interés a nivel global como un intento de frenal la escalada de precios que puede terminar en el surgimiento de las odiosas "colas" y los desencuentros entre los agentes económicos. Más aún, podría instalarse extensivamente una HAMBRUNA, principalmente en los sectores urbano y rural marginal, afectando a la población más vulnerable que, instintivamente, ya está buscando refugiarse en las "ollas comunes", esa creación humana para enfrentar las crisis.


Es de temer que sobrevenga la inseguridad alimentaria para la población nacional, fuertemente dependiente de las importaciones alimentarias. 

La grave corrupción e ingobernabilidad

Como si todo aquello fuera poco, nuestra sociedad viene atravezando una circunstancia álgida, por cuanto se viene hundiendo en el fango de la corrupción cleptocrática y el desgobierno desde hace algunos años, pero ahora con mayor intensidad y daño.

Esa agobiante corrupción, que llena de titulares a los peródicos y cadas televisivas, se refleja en los datos de los CASOS DE CORRUPCIÓN EN TRÁMITE ENTRE 2017 y 2020 pertenecientes a la Procuraduría Pública Especializada en Delitos de Corrupción y la Defensoría del Pueblo que a continuación se presentan. 



¿Qué hacer?

No se avista ninguna luz en el horizonte. Todo está gris, oscuro y el contexto también. de modo que estamos bajo la tormenta perfecta que amenaza con prolongarse por un tiempo indefinido y destruirnos socialmente.

En todas las instancias gubernamentales, sean centrales, regionales o locales, es necesario tomar medidas de política económica y social para hacer frente a esta difícil situación, principalmente al peligro del hambre que iría ganando espacio y trayendo consigo la desesperación de los ciudadanos más golpeados y abandonados social y económicamente.

Es urgente adoptar las medidas precautorias para amortiguar el probable impacto de la escasez y el mayor aumento de precios de los bienes alimentarios de primera necesidad que inició su escalada y es previsible que las causas aquí advertidas realimenten la inflación en las siguientes semanas y meses y, a su paso, siembren inseguridad alimentaria, hambre y desnutrición para muchos compatriotas. 

Considerar el bono alimentario, el apoyo financiero a los comedores escolares y populares, a las ollas comunes; la dotación de paquetes de fertilizantes a los agricultores, entre otras medidas necesarias. A trabajar es esto. 

Ojalá que todavía queden algunos hombres de bien para ese noble propósito, pues el sufrido pueblo peruano los necesita y ojalá tengan la oportunidad de actuar a tiempo.



miércoles, junio 24, 2020

"SEGUNDA OLA" DEL CORONAVIRUS SARS CoV-2 ARREMETE GLOBALMENTE CON FUERZA


El nuevo virus SARS CoV-2 o popularmente llamado COVID-19, descubierto en Wuhan, China, a fines del año pasado, avanza inexorablemente contagiando por doquier a los seres humanos. Según los datos publicados hoy por la Universidad Johns Hopkins, Perú ocupa en el ranking mundial el 6° lugar en los casos de contagios confirmados y el 13°en el de fallecidos. Una visualización de la tendencia mundial de los casos diarios de contagiados, advierte una “segunda ola” más grande y devastadora en pleno crecimiento y arremetida. 



El nuevo virus SARS CoV-2 o popularmente llamado COVID-19, descubierto en Wuhan, China, a fines del año pasado, ya contagió a  9,26 millones de personas y ocasionó la muerte de 477,6 mil personas en todo el mundo, según las cifras confirmadas y difundidas por la Universidad Johns Hopkins de los Estados Unidos, hasta la fecha que escribo este artículo (23 de Junio de 2020). Desde fines de marzo pasado cobró una notable velocidad de crecimiento; pero en estas últimas semanas esa velocidad parece haberse incrementado insospechadamente.

Lo cierto es que la “Primera Ola” de la pandemia SARS CoV-2 no terminó de desarrollarse por completo y conforme lo esperado, pues luego de llegar al pico de la curva primeriza con 99 mil contagiados el día 12 de abril, empezó a descender con altibajos hasta llegar a los 69 mil contagiados el 27 de abril, aliviando a la gente; sin embargo, desde el dia siguiente sobrevino el rebrote hasta alcanzar los 187 mil contagiados por día el 19 de junio y, al parecer, aún no es el punto máximo de la curva. Los días subsiguientes se ha mantenido ligeramente por debajo de ese nivel, hasta llegar hoy, 24 de junio, a 167 mil contagiados por día. Precisamente a este rebrote repentino, a esa inesperada marcha cuesta arriba, se le puede llamar los inicios de una "segunda ola".

Dicha afirmación se refuerza, por un lado, con el reciente reconocimiento de las autoridades de Corea del Sur, que han admitido que su país está atravesando una segunda ola de contagios de COVID-19, pues, luego de registrar un incremento de los casos llegados tanto del extranjero como del interior del país. Se trata de la primera vez que el Gobierno surcoreano se refiere a la situación de estos momentos como "segunda ola" de contagios y fallecimientos. Por otro lado, se debe destacar la acelerada expansión de los contagios con el nuevo virus en la India que, al principio se mostró casi inafectada, pero en estos días el avance del mal ha sido vertiginoso, determinado por la pobreza, miseria e informalidad, al punto que la nación asiática registró su mayor pico de 17.296 nuevas infecciones y 407 muertes en un solo día. Los casos de contagios acumulados de este país, a la fecha, alcanzan los 490.401 y el total de muertos, 15.301, y considérese que este país es el segundo más poblado del mundo.

En tanto el grueso de los países en todo el mundo decidan levantar total o parcialmente las medidas de seguridad sanitaria imperantes hasta hoy, esa inicial “segunda ola” de contagios con la COVID-19 podría acelerarse y acrecentarse aún más, por cuanto una revisión histórica de las pandemias precedentes muestra unas segundas olas y otras subsiguientes aún más fuertes y devastadoras que las primeras.

La inminente reapertura del funcionamiento de las economías nacionales, ante el agravamiento de la recesión y el desempleo inducido por la prolongada cuarentena y muy a pesar de que sus tasas de infección y mortalidad por la COVID-19 están en etapas disímiles, administrar la marcha de esos futuros contagios y fallecimientos diarios se vuelven tan importante como el modo de prevenir y contenerlos.


Por ello, si la atención de los gobiernos es concentrarse en contener la recesión y revertirla, es también prioritario asegurar el diseño de mejores políticas médicas y sociales que frenen esa inicial expansión de la “segunda ola” de contagios. Un modo eficaz podría ser el fortalecimiento de la infraestructura y equipamiento hospitalario, así como levantar la cuarentena sólo en las regiones o ciudades con menor índice de contagios. Así podría evitarse mayores estragos y complicaciones ocasionados por el SARS CoV-2.


Por ahora, los principales países afectados por los contagios son los Estados Unidos con 2.35 millones de personas; seguido por Brasil, con 1 millón 146 mil; y Rusia, con 598.9 mil casos. Continentalmente, la américas destacan por ser el epicentro mundial del contagio con el nuevo virus.

Perú, por su parte, suma ya 261 mil contagiados, con lo cual ocupa ahora el sexto lugar en la escala mundial, inmediatamente después del Reino Unido y antes de Chile. Los fallecidos suman a 8 mil 404 personas, con las cuales ocupa el 13° lugar en la escala mundial. Particularmente Áncash, Arequipa, Ica, Junín, Huánuco y San Martín registran un crecimiento en casos de contagios con el nuevo coronavirus. 

En todas esas regiones del Perú el factor de contagio es mayor a uno, según las cifras oficiales, por lo que es preciso reforzar las medidas de seguridad sanitaria, incluyendo prioritariamente la construcción de hospitales de emergencia debidamente equipados y con los médicos y medicinas suficientes en Huaraz y otras ciudades populosas de Áncash.

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