Blog: Economía peruana y mundial del Siglo XXI. Es un espacio donde la economía deja de ser número frío y se convierte en historia viva. Propósito: este blog no solo informa: inspira. Busca que estudiantes, líderes comunitarios y ciudadanos curiosos comprendan que la economía es el lenguaje que explica nuestro presente y proyecta el futuro. Es un llamado a la acción: a construir la región Áncash como parte de un Perú más inclusivo y sostenible, conectado con el mundo, pero fiel a su identidad.
El 1º de mayo representa una fecha emblemática para los trabajadores de todo el mundo. Es una
ocasión para realizar un homenaje a losMártires de Chicago que lucharon y entregaron su vida por las 8 horas de
trabajo, asumiendo los enormes riesgos y
enfrentando sin desmayar las peores amenazas. Precisamente fue un día como hoy, 1º de mayo de 1886. Es evidente que las pésimas condiciones laborales de los trabajadores, en plena
Revolución Industrial, contribuyeron al surgimiento del movimiento sindical obrero y sus más sentidas reivindicaciones (1).
Sacrificio de los Mártires de Chicago
Aquel 1º de mayo, la lucha estalló de costa a costa en los Estados Unidos y el movimiento sindical dijo al unísono: "¡A partir
de hoy, ningún obrero debe trabajar más de 8 horas por día! ¡8 horas de
trabajo! ¡8 horas de reposo! ¡8 horas de recreación! Simultáneamente se
declararon 5.000 huelgas y 340.000 huelguistas dejaron las fábricas, para ganar
las calles y allí vocear sus demandas a los cuatro vientos" (2).
En Chicago los sucesos tomaron rápidamente un cariz violento, que
culminó en la masacre de la plaza Haymarket (4 de mayo) y en el posterior
juicio amañado contra los dirigentes anarquistas y socialistas de esa ciudad industrial,
cuatro de los cuales fueron ahorcados un año y medio después como escarmiento.
Cuando los Mártires de Chicago iban rumbo al cadalso, terminaba la fase
más dramática de la presión de los trabajadores asalariados (en Europa y
América) por limitar la jornada de trabajo que antes era superior a las 8 horas. Fue una lucha que duró muchas décadas
y cuya historia ha sido olvidada, ocultada o limpiada de todo contenido social,
hasta el punto de convertirla en algunos países esta fecha tan trascendental en
mero “día festivo” o en un día franco y nada más y nada menos.
Sólo si los trabajadores sopesamos y tenemos en cuenta lo ocurrido aquel día, en su real magnitud,
adquiere total significación la fecha designada desde entonces como “Día Internacional de los Trabajadores”, un día valioso y memorable.
¿Hay nuevos desafíos para los trabajadores?
En estos tiempos globales el trabajador sigue aún rezagado y postergado
por el sistema vigente, no sólo en cuanto se refiere a sus remuneraciones y condiciones
laborales, sino también en el goce de la mayoría de sus derechos, pese a tener el
reconocimiento de las leyes y los tratados internacionales. Sin duda, hay un desafío que acometer para lograr su total atención y respeto y, más aún, por emprender nuevas
conquistas, acorde a estos difíciles tiempos donde todo se ha sofisticado y
está marcando agudamente la desigualdad patrimonial y de ingresos así como la
pobreza de los trabajadores frente a sus patronos, los cuales van tomando mayor
protagonismo en la problemática social del mundo.
En el Perú, particularmente, las oportunidades de trabajo son escasas en
el aparato productivo, aparato que se caracteriza por tener sesgo primarizado y poco desarrollado en los demás sectores económicos que son poco o nada inclusivos de la mano de obra, sobre todo de los jóvenes inexperimentados; y las
remuneraciones son muy bajas y se hallan estancadas en términos reales desde
hace mucho tiempo, tanto en el sector público como privado, marcando una baja calidad de vida del trabajador.
Por eso, que este día despierte la conciencia del trabajador y la
sensatez de que las mejoras en su condición sólo vendrán como producto de su lucha
permanente por la defensa de sus derechos y la conquista de otros nuevos llenos de esperanza,
siempre que caminen juntos, como bien lo hicieron los Mártires de Chicago. Esta es la hora de la equidad y de la justicia.
A continuación transcribo
el interesante y analítico artículo sobre Política Tributaria de la uruguaya Hana Fisher
publicado en “El Cato” el 19 de Abril del presente año. Al respecto, ella indica que se está satanizando
a los refugios fiscales y a las offshores sin considerar el rol positivo que
juegan en una economía globalizada. Valoremos y critiquemos objetivamente sus
fundamentos.
Dado el revuelo
mundial que han provocado los denominados “Panamá Papers”,
consideramos oportuno analizar a fondo este tema. Primordialmente, nos interesa
aclarar ciertas confusiones con respecto a los conceptos de las sociedades offshore y “paraísos fiscales”.
Es relevante dejar asentado que este último término
no es objetivo, sino que produce connotaciones negativas en el imaginario
colectivo.
En adición, ha
sido mal traducido y sin embargo ninguna autoridad ha hecho nada para corregir
ese yerro. Por el contrario, han asentado esa mala interpretación. La expresión
original es “tax haven” —que significa “refugio fiscal”— y
no “tax heaven” (“paraíso fiscal”). Una desviación semántica que no puede ser
considerada irrelevante, dado que cada uno de esos términos evoca situaciones
muy diferentes. La gente busca un “refugio” cuando es perseguida o se siente
insegura. Por lo tanto es una bendición que ellos existan.
En consecuencia,
es posible apreciar los efectos provocados por la manipulación del lenguaje,
porque una versión del vocablo dirige la ira de la opinión pública hacia un
lado (los supuestos “paraísos”), mientras que la otra la encauza en la
dirección correcta: hacia los gobernantes que erigen en sus naciones verdaderos
“infiernos fiscales”.
El escándalo
mencionado ha provocado que el hombre común se pregunte: ¿Qué son las
sociedades offshore? ¿Por qué razón surgieron?
¿Para qué se las utilizan? ¿Quiénes las poseen?
Antes que nada hay que precisar, que las compañías “offshore” son legales. Tal
como su nombre lo indica, fueron concebidas para permitir el funcionamiento de
una economía globalizada, donde los límites territoriales no son más un
impedimento para realizar inversiones o colocar nuestro dinero en otras
naciones sin tener que emigrar.
Es errónea la
idea de que siempre la creación de una offshore en
“paraísos fiscales” tiene por finalidad la evasión tributaria o
el lavado de activos. Por el contrario, para algunas
transacciones de negocios internacionales suele ser una decisión frecuente y
lógica. La razón es que este tipo de sociedades ofrece comodidad y seguridad
para operar internacionalmente. Por ejemplo, a través de ellas los empresarios
facturan servicios realizados en el exterior. Incluso para bienes personales
ubicados fuera de fronteras —principalmente inmuebles— los asesores legales y
financieros suelen aconsejarlas a sus clientes porque son de sencillo manejo,
fácil contabilidad y tienen poco gasto de mantenimiento.
Además, son un medio para llevar nuestro dinero
allí donde las condiciones sean más amigables. Es decir, para protegernos
contra los excesos de gobernantes y autoridades de los bancos centrales.
Suelen ser constituidas para realizar inversiones financieras o depósitos que
queden a resguardo de la inestabilidad de instituciones bancarias, “corralitos”
o como respaldo familiar.
Los individuos
recurren a ellas para poder prosperar y desarrollar actividades económicas sin
caer en el abuso de la doble imposición (criterio de “renta mundial” que
aplican algunos gobiernos), o para salvaguardar —en la mayor medida posible— su
patrimonio de regímenes opresivos como la Argentina kirchnerista
o la Venezuela chavista, o para poder escapar de
sanguinarias tiranías (obviamente para eso se necesita dinero porque de lo
contrario, se pasa a engrosar la inhumana fila de los “refugiados”) como por
ejemplo el Estado Islámico.
A este respecto, Daniel Lacalle señala
que no es por casualidad que aquellos gobernantes que aplican políticas más
intervencionistas, sean los mismos que insisten en utilizar la mal traducida
expresión “paraísos fiscales”. Según la Universidad de Harvard, cuando se
produce un aumento pronunciado de los activos de los bancos en los refugios
fiscales, es porque doce meses antes hubo un incremento de la presión fiscal en alguna(s) parte(s) del mundo. O
sea, tal como el sentido común lo indica, “el movimiento de capitales fuera de
los infiernos fiscales se da tras las subidas de impuestos”.
En consecuencia,
las offshores y los refugios fiscales son medios que
han permitido expandir la riqueza bien habida y la libertad en el mundo, porque
protegen a los individuos de la rapacidad de la mayoría de los gobernantes. En
los casos extremos de gobiernos despóticos, ellos podrían constituir la
salvaguardia para impedir que alguien sea arbitrariamente hundido en la pobreza
o que por el contrario, pueda vivir con dignidad. Incluso, pueden llegar a definir
la vida o la muerte de una persona.
Se ha esparcido
la versión de que a las offshore no las
controla nadie y son una especie de “patente de corso”. Nada más alejado de la
verdad. Hay normas que las regulan, que principalmente van en la dirección de
obligar a los estudios que las administran a identificar el origen de los
fondos que manejan y a los beneficiarios finales.
Sin embargo,
todos sabemos que en ocasiones se las utiliza para disimular la procedencia de
dinero sucio, escondiendo a sus verdaderos dueños, que suelen ser políticos
corruptos, o integrantes de diferentes mafias, o para financiar al terrorismo. Cuando eso ocurre, no es por culpa de la
herramienta sino por la complicidad de bancos, firmas legales y asesores
financieros con los delincuentes, al no cumplir escrupulosamente con las normas
anteriormente mencionadas. No obstante, los que las utilizan para
“blanquear dinero” o financiar actividades terroristas son una minoría.
El Institute of Governance de
la Universidad de Basilea, hizo un análisis muy detallado de los países
con alto riesgo de permitir la financiación de actividades terroristas y
blanqueo de activos. En 2014 analizó 152 países, y de acuerdo al peligro que
cada uno de ellos tiene de permitir este tipo de prácticas, realizó
su Basel AML Index 2015 Report. Al recurrir a este estudio surge de inmediato,
que es completamente falsa la idea de que se utilizan los mal denominados
"paraísos fiscales"
para realizar este tipo de prácticas corruptas. En efecto, en la lista de los
50 países donde hay mayores riesgos de que sean utilizados su sistema bancario
o sociedades anónimas para realizar ese tipo de operativas, ¡únicamente dos se
ubican en la categoría de “paraísos fiscales”! Por lo tanto al esgrimir ese
tipo de argumento para eliminarlos, los gobernantes sencillamente están
mintiendo y aprovechando a su favor las pasiones humanas: el miedo que suscita
el terrorismo y la indignación que provoca el lavado de dinero (porque se lo
asocia con la corrupción política, narcotráfico y
cosas por el estilo).
Realmente, es una
ironía que algunos de los gobiernos que más se “escandalizan” por la existencia
de los “paraísos fiscales”, sean los mismos que más permeables son a la
utilización de su sistema bancario o sociedades comerciales para realizar ese
tipo de actividades. Como botón de muestra: la Argentina de
los Kirchner se ubica en el puesto No. 36 del mencionado Index. Con respecto a
este punto, los “Panamá Papers” han sacado a la luz la gran hipocresía y
cinismo de muchos gobernantes o personalidades, que defienden ideologías
supuestamente humanistas, que proclaman sentir “empatía” por los pobres, o se
presentan a sí mismos como paladines contra la corrupción. Entre ellos podemos
mencionar a la familia de Xi Jinping —presidente
de la República Popular China y Secretario General del Partido Comunista de ese
país— que posee varias compañías offshore; al
presidente ruso Vladimir Putin, que formó una red
constituida por bancos, compañías y personas allegadas, para realizar maniobras
encubiertas con el objetivo de mover en secreto hasta $2.000 millones; ardides
en torno a la llamada “ruta del dinero K”,
una trama para blanquear activos producto de corrupción, perpetuada por el
matrimonio Kirchner y sus cómplices, para lo que contaron con la cooperación de
sectores argentinos y uruguayos; o Gonzalo Delaveau —presidente
de la ONG “Chile Transparente”— cuyo nombre apareció vinculado a operaciones en
paraísos fiscales.
Sin embargo, por
contraste, los “Panamá Papers” también demuestran que la inmensa mayoría de las
personas que poseen sociedades offshore en
los refugios fiscales, son gente honesta, cuyo dinero es fruto de actividades
limpias. Esa información debería ser considerada como una de las grandes
revelaciones de los “Panamá Papers”. Dan Mitchell señala
que de la atenta lectura de un artículo publicado por el Washington Post —fruto de un trabajo de investigación
sobre este mismo tema— se deduce que “los individuos que utilizan a los
refugios fiscales suelen ser por lejos, mucho más honestos que los políticos”.
Otro de los
argumentos que se emplean para tratar de destruir a los “paraísos fiscales” y
las sociedades offshore, es que ellos son
utilizados para eludir impuestos. En ese sentido, el presidente estadounidense
Barack Obama expresó que la mayoría de las operaciones reveladas en los “Panamá
Papers” son legales, y que ése es “precisamente el problema”. Por eso considera
que el asunto de la elusión fiscal “debe
ser atacado a escala mundial de manera coordinada”.1
Postura que
concuerda con la mantenida por los países de la OCDE y el G20, que presionan
para que exista una especie de “cartel” entre todos los gobiernos del mundo,
con el fin de aumentar al unísono y sin ningún tipo de restricción los
impuestos, y que el ciudadano común no tenga dónde recurrir para protegerse.
Con respecto a este punto también es posible
observar que en gran medida, la huida de los capitales hacia los “refugios
fiscales”, es la consecuencia lógica del derroche desmesurado de los gobiernos.
Gasto que frecuentemente, se realiza con el fin de construir una hegemonía y
perpetuación en el poder de los partidos gobernantes.
Como prueba de lo
que estamos afirmando, mencionaremos algunos de los países que tienen la mayor
carga impositiva sobre las empresas, de acuerdo al Global Competitiveness
Report 2015-2016 elaborado por el World Economic Forum.
Se analizaron 140
países. Entre ellos, la peor ubicación la tiene Argentina.
En esa nación la carga impositiva a las empresas es de… ¡137, 3%! ¡Lo cual
significa que ninguna podría operar en forma legal! De lo que se deduce, que
existe un gran espacio para la arbitrariedad de las autoridades para señalar
con la impositiva a sus oponentes políticos o a los disidentes.
Entre los veinte países con mayor peso impositivo a
las empresas están: Bolivia (No. 139, 83,7%); Colombia (No. 137, 75,4%); Brasil
(No. 134, 69%); Francia (No. 132, 66,6%); Venezuela (No. 130, 65,5%); Italia
(No. 129, 65,4%); China (No. 128, 64,6%); y España (No. 122, 58,2%).
La OCDE y los G20 —en una especie de
neoimperialismo descarado— utilizando las falaces excusas de la existencia de
“malsanos paraísos fiscales”, impedir el lavado de dinero, el financiamiento
del terrorismo y la evasión impositiva, están presionando en forma indebida a
los gobiernos de todo el mundo para que coarten la libertad y el derecho a la
intimidad de los individuos. O sea, para que desconozcan derechos humanos
fundamentales: la libertad, la privacidad y la propiedad privada.
Los refugios fiscales son positivos porque obligan
a la competencia fiscal, un camino que algunos gobernantes no son proclives a
transitar. Esto es esencial para el bienestar y la calidad de vida de los
ciudadanos, porque al igual que ocurre en cualquier otra área de actividad
económica, la competencia es lo que constriñe a realizar un uso eficiente de
los recursos —que por definición son escasos— ofreciendo productos y servicios
cada vez más baratos y de mejor calidad.
La lucha contra
los “paraísos fiscales” busca socavar la competencia fiscal entre
los estados (lo que los volvería más prudentes en el uso de los dineros
públicos), la privacidad financiera y la soberanía de las naciones.
El escritor ruso Fedor Dostoyevski señaló con agudeza, que “la
moneda es libertad acuñada”. Por lo tanto, al defender el libre uso de nuestra
plata, exigiendo que quede fuera de la mirada y codicia de los gobernantes,
estamos amparando simultáneamente, la existencia de las sociedades abiertas.
Los “Panamá
Papers” lo que en definitiva expusieron, es que son los propios políticos los
que en mayor medida hacen un mal uso de las offshores. Asimismo,
revelan su gran cinismo porque mientras vociferan contra los “paraísos
fiscales”, muchos los utilizan para esconder dinero que, por cierto, no siempre
es bien habido.
Referencia:
1. “Búsqueda”, No. 1.861, 7 de
abril de 2016, p. 9.
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(*) Extraído de El Cato. En http://www.elcato.org/que-revelaron-los-panama-papers
El Debate Presidencial estará organizado por el JNE, IDEA
Internacional y el Consorcio de Investigación Económica y Social (CIES). Será moderado
por los periodistas José María Salcedo y Mávila Huertas y se realizará el próximo
domingo 3 de abril en el Centro de Convenciones de Lima, desde donde se transmitirá
por TV Perú desde las 7 de la noche.
Considerando los últimos retiros de candidatos, el debate será
en duplas. A la fecha son cinco:
1. Alan García (Alianza Popular) versus Fernando
Olivera (Frente Esperanza).
2. Pedro Pablo Kuczcynski
(Peruanos Por el Kambio) versus Antero Flóres-Araoz (Partido Orden).
3. Alfredo Barnechea (Acción
Popular) versus Gregorio Santos (Democracia Directa).
4. Keiko Fujimori (Fuerza Popular)
versus Miguel Hilario (Progresando Perú).
5. Verónika Mendoza (Frente
Amplio) versus Alejandro Toledo (Perú Posible).
Si un candidato se retirara de la contienda antes del debate, podrá reconfigurarse
la dupla: el postulante que quede sin pareja tendría que formar un grupo
de tres con la dupla siguiente en el orden de intervención.
La estructura del debate contempla cuatro bloques:
·Visión de país
(con las acciones prioritarias para los próximos cinco años);
·Economía,
seguridad ciudadana y lucha contra la corrupción (donde los candidatos se
responderán o comentarán entre sí);
·Pregunta de la
ciudadanía (en el que los postulantes absolverán las interrogantes del
elector); y
·Mensaje final.
La información que provea este debate probablemente fortalezca el
escrutinio de los electores que acudan a las urnas el próximo 10 de Abril. Que
gane el Perú.
VIDEOEXPLOSIVO:
Fernando Olivera encara a Alan García en el DEBATE PRESIDENCIAL Perú 2016 ** 03/04/2016
De acuerdo con el reporte sobre la Felicidad Mundial 2016, editado por Richard
Layard y Jeffrey Sachs, y publicado a mediados de esta semana por las Naciones
Unidas, el Perú es un país medianamente feliz y ocupa el puesto 64 de 157
países evaluados. El primero lo ostenta Dinamarca y el último lo sufre Burundia.
La felicidad y su medición
La palabra felicidad,
según el Diccionario de la RAE, viene del latín felicĭtas y significa estado de grata satisfacción espiritual y física. Contribuyen a hacer feliz a una persona otras personas, situaciones,
objetos o conjunto de ellos. La felicidad también es
entendida como la ausencia de inconvenientes o tropiezos en
el logro de aquel estado de gratitud.
Según IMCO staff[1] La felicidad comenzó a medirse de forma
sistemática en 1972 en el reino de Bután,
donde se inventó el Índice Nacional de
Felicidad. Hoy dicho índice es el centro de la política nacional y otros
países están siguiendo sus pasos.
Los economistas utilitaristas podrían decir que
llevamos más de dos centurias midiendo la felicidad; pero lo cierto es que la
medición de ésta y del bienestar han evolucionado significativamente en relación a lo que ellos conceptuaron inicialmente.
El premio nobel de economía Amartya Sen (1998) creó
una nueva manera de medir el bienestar con el denominado Índice de Desarrollo
Humano de las Naciones Unidas, IDH. Más recientemente muchos académicos y universidades
como la de Illinois, Oregón y Victoria en Canadá, entre otras, se han centrado
en entender y medir la felicidad bajo principios más amplios como los que
utilizó Bután.
Muchos reconocen al reino de Bután como la
democracia más moderna del mundo, y fue la que puso a disposición del mundo
entero la medición más completa de felicidad actual. Dicha métrica cuenta con estos
nueve componentes:
1. Salud, mide la atención médica y las barreras de esta,
así como la calidad de los servicios de salud;
2.
Educación, evalúa el aprovechamiento,
calidad, escolaridad, nivel de educación y destaca la educación comunitaria;
3.
Diversidad ambiental, cuantifica el acceso a servicios
ambientales, el conocimiento ambiental de la población y se concreta por el
indicador de árboles sembrados por persona;
4. Nivel
de vida, mide los consumos de los hogares
y el número de casas propias, entre otros;
5.
Gobernanza, aquí se evalúa la calidad de los
servicios públicos, la confianza en las instituciones y los niveles de
seguridad;
6.
Bienestar psicológico, donde se estiman los niveles de
estrés, prevalencia de emociones como los celos, la frustración, generosidad y
tranquilidad;
7. Uso del
tiempo; cuantifica el tiempo que
dedicamos a dormir, a la participación comunitaria, a la educación, al deporte,
al cuidado de los demás y a meditar;
8.
Vitalidad comunitaria, estima la confianza y apoyo
social entre los miembros de una comunidad, así como los niveles de seguridad,
entre otros;
9. Cultura, valúa el conocimiento de la cultura propia
(deportes tradicionales, festividades comunitarias, labores artesanales, etc.)
así como el respeto y conocimientos de otras culturas.
Índice de felicidad y bienestar
Con los antecedentes del reino de Bután, recogidos en mayor
o menor grado, el primer Informe mundial sobre la felicidad[2]fue
publicado en 2012 y desde entonces la
felicidad se considera, cada vez más, como una medida adecuada del progreso
social y un objetivo de laspolíticas
públicas. Es así que, cada vez más gobiernos nacionales, regionales y
locales utilizan los datos y análisis sobre la felicidad en la búsqueda de
políticas que puedan ayudar a mejorar la vida de las personas. Se mide el bienestar subjetivo y utilizan las
investigaciones realizadas sobre el tema como guía para diseñar los espacios y
servicios públicos.
El reporte de la Felicidad Mundial 2016 busca medir el nivel de felicidad de las personas como un modo de estimar los logros alcanzados por las sociedades que se sometieron a la evaluación desde la perspectiva del bienestar económico, saludable, educada, responsable y eficiente.
Los más felices e infelices del planeta
Dinamarca, Suiza,
Islandia, Noruega y Finlandia figuran entre los cinco países más felices del
mundo. De otro lado, Burundia, Siria, Togo, Afganistan y Benin figuran entre los
más infelices del planeta.
Las personas que
viven en los países más felices, a diferencia de sus opuestos, no sólo tienen
un producto bruto interno per cápita más alto, sino una esperanza de vida más
larga, gozan de mayor apoyo social, mayor libertad para tomar decisiones en la
vida, practican la generosidad en mayor grado y tienen mayores capacidades de percepción de la corrupción.
La felicidad
en América Latina y el Perú
La mayoría de los
países de América Latina son medianamente felices, aunque es notable la
diferencia entre ellos. Perú ocupa el lugar 64 de 157 evaluados en el ranking
mundial de la felicidad 2016. Una persona media en Perú tiene un ingreso económico ni alto ni bajo, el apoyo social que recibe es intermedio al igual que su esperanza de vida y la libertad para tomar decisiones sobre su vida, y su generosidad; pero lo que llama la atención es que su capacidad de percepción de la corrupción es muy baja, lo que pone en claro la debilidad moral del ciudadano, hecho también ligado con la baja calidad educativa que impera en el país.
Entre los cinco países
más felices de América Latina destacan Costa Rica, seguido de Brasil, México, Chile y Panamá; en
el intermedio se agrupan Argentina, Uruguay, Colombia, Guatemala, Venezuela, El
Salvador, Nicaragua y Ecuador; y en el último pelotón, los menos felices de la
región, se ubican Bolivia, Perú, Paraguay, República Dominicana y Honduras.
[1] En http://imco.org.mx/articulo_es/como_se_mide_la_felicidad/
[2] En http://worldhappiness.report/wp-content/uploads/sites/2/2015/04/WHR-2015-summary_final-ES.pdf
ENTREVISTAS A PREMIOS NOBEL EN ECONOMÍA SOBRE EL TEMA