En pleno
mundial del fútbol 2014, parece que pocos estamos enterados del problema de la
desaceleración económica que, desde fines del 2013, amenaza a nuestro país. Se
está derrumbando la producción de los sectores primarios –entre ellos la
minería, los hidrocarburos y la pesca-; y también de los sectores no primarios.
No es que el país esté al borde del abismo, pero es para todos preocupante el
reiterado bajón del Producto Bruto Interno en los últimos meses, lo cual ya
está repercutiendo en el desempleo y la pobreza y poniendo de manifiesto la
desigualdad entre los 32 millones de peruanos. ¿Se está deslizando la Economía
Peruana hacia una inminente crisis o este bajón es solamente coyuntural y
pasajero?
La evidente desaceleración económica
Según los últimos datos en
línea del Banco Central de Reserva del Perú, la desaceleración económica desde
fines de 2013 a marzo de 2014 (último dato disponible a la fecha), es un hecho
evidente. Se mire por donde se mire, la tendencia de la tasa de crecimiento del
Producto Bruto Interno del país es reiteradamente a la baja, contra todos los
pronósticos nacionales e internacionales y, lo que es aún peor, todo indica que
la mala racha habrá de continuar en los siguientes meses. Tal parece que el
“piloto automático” que operó haciendo posible el “milagro peruano” desde hace
más de una década ya no funciona. Ahora, la economía peruana está a la deriva.
Visto sectorialmente, la
mayor desaceleración se está operando en los sectores primarios,
particularmente en la minería, hidrocarburos y la pesca, mientras que la
agricultura sigue estancada desde 2013 tanto como la suerte de la enorme masa
laboral que vive de dicha actividad rural.
La desaceleración en los
sectores no primarios, en cambio, es
hasta ahora relativamente menor y muestra su mayor resistencia a la caída,
posiblemente por ser menos dependiente de la demanda externa.
Estas tendencias traen por
tierra las afirmaciones de los funcionarios gubernamentales que en todo foro
económico nacional y extranjero repetía de que la Economía Peruana estaba bien
y que era una de las más emergentes en el mundo y que este año el crecimiento
bordearía el 6%. La realidad es objetiva
y la verdad sobre ella empieza a salir por si sola desde las sombras, hasta el
punto que en abril la baja en el PBI sería menor al 2% y los subsiguientes la
caída seguiría.
La desaceleración en el comercio exterior y sus causas
La referida desaceleración económica
probablemente esté marcada en gran parte por el estrangulamiento del comercio
exterior peruano, si se tiene en cuenta que las exportaciones de bienes y
servicios empezaron a derrumbarse desde marzo de 2012 cuando, según el BCRP,
alcanzaron el pico de 4,416 millones de US $ hasta contraerse a 2,722 millones
en abril de 2014, prácticamente a casi la mitad por la caída de los precios
internacionales de los minerales y las Inversiones Extranjeras Directas.
Las importaciones, por su
parte, también se redujeron, pero en menor medida desde el pico máximo de 3,951
millones de US $ alcanzado en agosto de 2013 hasta 3,583 millones en abril de
2014, situación que explica el creciente déficit de la balanza comercial.
Probablemente el mayor
factor determinante de la caída de las exportaciones sea el deterioro de los
términos de Intercambio del comercio internacional, marcado sobre todo por la
caída del índice de precios de las exportaciones donde los precios de los
minerales tienen peso gravitante, últimamente el aumento del índice de precio
de la importaciones, y dado que la economía peruana sigue siendo esencialmente
primario exportadora (de minerales).
Optimismo inercial de los agentes económicos
A pesar de las tendencias
negativas, las expectativas de los agentes económicos siguen siendo todavía
alentadoras, pues según las encuestas recientes se espera un crecimiento
económico de 5,2% para el 2014, de 5.7%, para el 2015 y de 6% para 2016. Sin
embargo estas cifras parecen reflejar
más la tendencia inercial del crecimiento pasado y todavía no incorporan
la magnitud de la desaceleración y sus causas subyacentes.
Urgen respuestas de las autoridades
Esta delicada situación
arroja inevitablemente un cúmulo de preguntas sobre el futuro inminente del país
¿Se desliza la Economía Peruana hacia una crisis inminente? O ¿esta
desaceleración es tan sólo coyuntural y pasajera?
Lo que parece bastante
cierto y claro es que el país necesita urgentemente un plan de reactivación económica
siguiendo entre otras una política anti cíclica, pues en uno u otro caso, es
necesario tomar a tiempo las medidas precautorias para contrarrestar la caída o
al menos aminorarla y evitar sus nefastos efectos económicos y sociales en la
población.
Corresponde a las
autoridades económicas monetarias y fiscales diseñar coordinada y urgentemente
un plan de reactivación económica cuanto antes y ponerla en aplicación. Ésta es
la hora y éstas son las circunstancias. Después podría ser inoportuna y tal vez
ineficiente o ineficaz.
Por lo pronto el Banco Central de
Reserva no ha escatimado en poner paños fríos al paciente, pues a través de su
gerente de estudios económicos Adrián Armas ha dicho que “la desaceleración de
la economía
peruana es temporal” y que “El debilitamiento temporal de la actividad
económica fue principalmente por un menor dinamismo en la inversión y las
exportaciones”, por lo que augura que en el segundo semestre habría un mayor
dinamismo en el sector construcción por los proyectos a ejecutarse, y el inicio
de otros proyectos que favorecerán en un mejor ambiente para flexibilizar las
inversiones (1).
La explicación oficial es
cierta, pero sólo parcialmente, pues no menciona el hecho de que hasta hace poco tuvimos buena
suerte en las exportaciones mineras debido a que China –nuestra primera gran
compradora de minerales y otros bienes- y Estados Unidos –uno de los
principales socios financieros en materia de Inversión Extranjera Directa, IED-
contribuyeron con su demanda y oferta financiera, respectivamente, al
crecimiento peruano. Sin embargo, China entró en
desaceleración por la crisis económica de los países desarrollados y Estados
Unidos que poco a poco está superando su crisis, ha decretado a través de la
FED un cambio de la política gubernamental: decidió quitar el apoyo fiscal al
aparato empresarial (2). Ambas cosas son completamente externas y su accionar
está repercutiendo por los vasos comunicantes del comercio y las finanzas
externas en contra de nuestra economía. Más aún, aquellos cambios objetivos
están ocurriendo fuera de nuestro alcance, por lo que poco o nada puede hacerse
desde aquí contra sus efectos, salvo paliarlas por un tiempo.
Desde otra perspectiva, hay
que tener en cuenta que los altos niveles de desigualdad tanto de ingreso como
patrimonial existentes entre los peruanos, producto de los altos niveles de
rentabilidad del capital, por encima de la tasa de crecimiento y el aplastamiento de los ingresos laborales
propiciado por el fundamentalismo neoliberal aplicado desde fines de los ochentas, puede
estar convirtiéndose en una traba para el crecimiento, tal como lo aseverado
por Piketty al tratar en su obra El capital en el siglo XXI (3).

De manera que más parece ser
que el Perú está entrando a una crisis estructural antes que coyuntural. De ser así, es necesario preparar políticas económicas más profundas
y duraderas que cambien la configuración de la economía nacional y aseguren una
mayor diversificación productiva; asimismo, apunten a una mayor equidad en el reparto de la riqueza
nacional, en el marco de una mayor democratización de la política y del manejo
del Estado que garantice el desarrollo humano y sostenible en esta parte del mundo.
Referencias:
(2)
Frankie,
Pedro. En Hildebrandt en su trece, Año 5, N° 206. El barquito a vela de la
economía peruana se está deteniendo.